Empezar con mal pie

¡Mal empezamos! Lo que a priori podría ser una buena semana, una semana en la que no hay mucho trabajo, en la que podre descansar un poco más, una semana en la que ya huele a fiestas navideñas y por añadidura a salida con los amigos, se está tornando en mala semana, el coche se ha averiado.

Es lo último que me faltaba para terminar el año con mal pie. ¡No tengo dinero para arreglar el coche! Pero es necesario porque mi trabajo  me requiere moverme por la ciudad con rapidez y esto lo hago con mi coche. Lo primero será respirar y después empezaré a solicitar presupuestos arreglar coches. Está claro que tendré que aceptar el más barato, pero sin prescindir de la responsabilidad, de la profesionalidad y por supuesto de los recambios y las piezas nuevas para la reparación, no tengo dinero pero  no por eso pienso utilizar piezas de segunda mano en mi coche, no se lo merece.

Mi coche siempre ha funcionado muy bien, como lo utilizo para trabajar lo cuido mucho, utilizo productos de primera calidad para el mantenimiento, le paso las revisiones siempre en las fechas adecuadas y lo meto en la cochera siempre que no lo uso, mi coche es mi modo de vida, por lo que no me puedo permitir prescindir de él, es como los futbolistas, sus piernas son sus herramientas, por eso no hacen deportes de riesgo  ni se la juegan en actividades en las que podrían hacerse daño.

No sé cómo acabará el año pero espero que el presupuesto este dentro de mis posibilidades y así poder arreglar el coche antes de que acabemos el dos mil diecisiete, no quisiera empezar el año nuevo engordando las listas de personas desempleadas, me gusta mi trabajo y por eso no quiero perderlo. El tiempo que voy a estar sin coche se lo pediré a mi hermana a ver si me lo presta un par de días, así podré seguir con mi rutina diaria y no tendré que molestar a nadie más. Saber el precio de la reparación por anticipado me ayuda mucho a juntar el dinero para hacer el pago, tendré que pedir ayuda para pagarlo pero seguro que mi madre me echa una mano. Esta es la vida de los mil euristas, no tener un euro en el bolsillo se vuelve una costumbre, pero al menos no tengo deudas.